Para quienes no lo han visto que lo conozcan, y quienes ya lo conocían que lo vuelvan a recordar. Estoy hablando del auto-submarino biplaza de cuatro gomas Rinspeed sQuba. Esta belleza no sólo es lujo y deportividad, es también un pequeño navegador y buceador de aguas dulces y saladas.
Rinspeed, fabricante automotriz y diseñador tuning suizo, presentó formalmente al mercado global el primer auto sumergible del mundo en el pasado Salón de Ginebra, en marzo del 2008.
Este ‘anfibio’ de 3.79 m de largo, 1.94 m de ancho y 1.12 m de altura tiene la capacidad para sumergirse hasta una profundidad máxima de 10 metros. No tienen que llevar su tanque de oxigeno puesto que tiene máscaras de aire comprimido almacenado en dos depósitos con capacidad de 33L. Una vez en el agua flota hasta que el conductor desbloquea el ingreso de agua en su interior y permite su descenso.
Su carrocería inoxidable y la impermeabilidad de su tapicería vienen garantizadas por la utilización de materiales resistentes a la acción erosiva del agua, en cuyo acabado fueron incluidas perlas y diamantes para un toque de sofisticación.
Todavía mucho más interesante es el hecho de que el sQuba es puramente ecológico, es decir, 0/0 emisiones y hasta los lubricantes que utiliza son biodegradables. Cuenta con tres motores eléctricos con batería de litio recargable (uno para la superficie con 50hp y dos para la conducción submarina de 3.6kW) que generan una máxima de 120 km/h en tierra, 6 km/h sobre el agua y 3 km/h sumergido.
Su diseño ‘sin sombreo’ va más allá de la simple estética. Se construyó tipo modelo convertible para mayor seguridad de los pasajeros, en caso de accidentes pueden escapar sin problemas. También fue por cuestiones de física. De haber tenido cabina cerrada necesitaría dos toneladas para poder ir mar adentro, y con dos toneladas encima ‘nadaría’ demasiado lento.
La lista de sorpresas continúa con el sistema de conducción automática –sólo funciona en superficie- con o sin piloto y co-piloto, como lo prefieran. Cuando dejan que maneje él sólito, el sQuba detecta mediante infrarrojos cualquier presencia humana, por lo que puede detenerse y seguir su camino una vez ya no haya peligro de atropellar a nadie.
Completando el paquete está una suspensión coil-over de acero inoxidable y neumáticos AEZ de aleación ligera con gomas Pirelli de 17 a 18 pulgadas.
La primera vez que una máquina de ese tipo salió a la luz fue en la película del agente 007 “The Spy Who Loved Me” en 1977 (La espía que me amó), en donde James Bond (Interpretado por Roger Moore) se sumergió en el agua en un auto que aparentaba ser ordinario. El único detalle es que era puro efecto de cine. No obstante, este fue el punto de partida e inspiración.
“Por tres décadas traté de imaginarme como sería posible construir un auto que pudiera volar debajo del agua. Ahora he hecho este sueño realidad”, dijo Frank M. Rinderknecht, fundador y presidente de Rinspeed.
Cada día nos sorprendemos más y más con todo lo que el ser humano ha podido crear -y mucho mejor si va de acuerdo con la normas ambientales-. No es el auto más rápido del mundo, pero sin duda el que más terreno abarca.
Fuente/Galería: Rinspeed















